¡Más sobreprecios en mascarillas!

La corrupción en tiempos de pandemia no para. Donde se pone el dedo sale pus. En abril pasado, Mariuxi Romero Guaranda, jefe de servicios institucionales de la Superintendencia del Terminal Petrolero El Salitral, compró mascarillas con un sobreprecio del 300%.

Si los altos funcionarios son mal ejemplo de despilfarro y corrupción, qué podemos esperar de sus subalternos. La corrupción se toma la administración pública sin control alguno. ¿Hasta cuándo?

INVESTIGACIÓN | Camila Bravo, Julio 12 de 2020

El Ecuador ha sido gobernado históricamente por políticos que se han servido del cargo antes que servir al ciudadano que les dio su voto en las urnas para que lo representen y velen por sus derechos.

En tiempos de pandemia se han tomado varias medidas impensables, pero todas -según nos aseguran- son para resguardar nuestra salud. Sin embargo, esto es lo que menos les importa a ciertos políticos que actúan delictualmente en complicidad con funcionarios públicos.

Mientras muchos ecuatorianos morían y vivían con temor a no ser contagiados o a perder un familiar, a ser despedido o a cerrar su negocio, corruptos y corruptores se enriquecían a través de contratos con sobreprecio para la adquisición de insumos médicos, bolsas para cadáveres, mascarillas, kits alimenticios y demás.

«Mientras muchos ecuatorianos morían, corruptos y corruptores se enriquecían a través de contratos con sobreprecios».

El Terminal (Suinsa) se encuentra ubicado al Suroeste de la ciudad de Guayaquil en el estero Plano Seco, contiguo al sitio denominado Tres Bocas

Uno de estos funcionarios es Mariuxi Romero Guaranda, jefe de servicios institucionales de la Superintendencia del Terminal Petrolero El Salitral, conocido como SUINSA. Romero adquirió 600 mascarillas para el personal que opera en la entidad por un valor de $ 6 cada una, sumando un total de $ 4032 incluido IVA. La solicitud la realizó mediante Memorando Nro. MTOP-ADMS-2020-0194-M a Nataly Jara Ramos, jefe financiero, el 09 de abril de 2020.

Memorando con asunto Solicitud de Certificación Presupuestaria – Adquisición de mascarillas

Seguido a esto, el Departamento Financiero de la entidad, autorizado por la máxima autoridad, emite la certificación presupuestaria Nro. 50 del ítem 530805 Materiales de Aseo, con cargo al presupuesto institucional vigente de 2020. Es decir, los funcionarios de la Superintendencia no cuestionan en lo absoluto el alto precio de las mascarillas que pretende adquirir Romero.


Proforma emitida por Ecualimpieza S.A. para la compra de mascarillas. 

Memorando con asunto Certificación Presupuestaria Nro. 50 – Adquisición de Mascarilla

El 17 de abril, el Coordinador general administrativo financiero del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Jean Polo Cirani Dávila, emite el Memorando Nro. MTOP-CGAD-2020-318-ME dirigido a todas las zonas desconcentradas de la Institución, entre ellas, a la Superintendencia El Salitral, en el que especifica el valor referencial de las mascarillas: de $ 1.50 a 2.50 por unidad.

«El Coordinador general administrativo financiero del Ministerio de Transporte y Obras Públicas especifica el valor referencial de las mascarillas de $1.50 a 2.50 por unidad».

Memorando con asunto Especificaciones y valor referenciales de estos insumos de prevención de contagio Covid-19

Sin embargo, Romero decide hacer caso omiso a dicho Memorando y dos días después, solicita al Superintendente Xavier Medina, autorizar el pago de la primera entrega de mascarillas al proveedor Ecualimpieza S.A. con número de RUC 0992989661001, mediante Memorando Nro. MTOP-ADMS-2020-0207-M. Con esto, Romero adquiere las mascarillas para el personal de Suinsa con un sobreprecio del 300 %.

Memorando con asunto Trámites de Pago de Mascarillas (Primera entrega)

«Romero adquiere las mascarillas para el personal de Suinsa con un sobreprecio del 300 %».

Lo escandaloso del caso, no es solo que se ignora el precio real de las mascarillas dispuesto por el propio Ministerio de Transporte y Obras Públicas, sino que desde finales de marzo, antes que Romero solicite la compra de las mascarillas por un valor $ 6 cada una, se supo de las irregularidades en los contratos efectuados por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) durante la pandemia.

El IESS pretendía adquirir mascarillas a un precio unitario de $ 12. Ahí se reveló que algunos hospitales, entre esos, el Hospital Napoleón Dávila adquirió mascarillas N95 a un precio de $ 2,10. Es decir, ya existían referentes públicos, no obstante, ningún precio referencial o escándalo de corrupción precedente detuvo a Romero y a su proveedor de celebrar el contrato.

Artículo publicado por El Comercio el 04 de abril de 2020 acerca de las irregularidades en los contratos del IEES.

Nuevamente, en el primer día del mes de julio, Mariuxi Romero solicita la compra de 1500 mascarillas, pero esta vez a un valor unitario de $ 3,75, sumando un total de $ 6300 incluido IVA, mediante Memorando No. MTOP-ADMS-2020-0389-M. En este selecciona a la persona natural José Pinchin Soriano con número de RUC 0911936938001, cuya actividad económica es la “venta al por mayor de prendas de vestir, incluidas ropas deportivas” como el proveedor más conveniente. Así, el precio dispuesto por el MTOP es una vez más ignorado.

Memorando con asunto Solicitud de certificación presupuestaria – Mascarilla.
Proforma emitida por el proveedor José Pinchin Soriano el 23 de junio de 2020.

Al parecer la pandemia de la corrupción es tanto o más grave que la del Covid-19. Seguro que como Mariuxi Romero hay cientos o miles de funcionarios que han hecho su agosto en estos meses de pandemia en un Estado corrupto que actúa en contubernio con corruptores privados ante la impavidez de los organismos de control como la Fiscalía y la Contraloría.

«Existen decenas de casos como este que seguramente quedarán en la impunidad»

Lo más lamentable es que existen decenas de casos como este que seguramente quedarán en la impunidad. Las autoridades llamadas a ejercer justicia creen que con una renuncia al cargo de los acusados es suficiente, el escándalo mediático dura a lo mucho una semana y después de eso, no volvemos a escuchar del tema ni de las sanciones, terminamos pues, por admitir y adoptar a la corrupción como algo normal en nuestra sociedad.

¿Merecemos vivir en la barbarie, en la corrupción, en la impunidad? Yo estoy segura que no.

INVESTIGACIÓN | Camila Bravo, Julio 12 de 2020