Impunidad, la historia de siempre

¿Porqué en Ecuador la impunidad es el paso siguiente a los actos de corrupción? ¿Porqué los organismos de control y los entes fiscalizadores no funcionan? ¿Cómo hacen muchos corruptos para aparecer como santos de la noche a la mañana? Estas y otras interrogantes las abordamos en el siguiente análisis.

ANÁLISIS | Mayo 10 de 2020

Corrupción e impunidad. No son todos los que están, ni están todos los que son. Para incluirlos necesitaríamos incontables páginas y tiempo. Compartimos un breve resumen de los más relevantes casos de corrupción y en el afán de no repetir la historia vale parafrasear un lema acuñado en este siglo XXI: Prohibido olvidar!

CASOS FOKER Y RECOLECTORES DE BASURA: PSC VS ID

Allá, en los años ochenta, al calor de una pelea entre compadres (Frank Vargas Pazzos y León Febres Cordero) las acusaciones de corrupción estaban en primera plana. Se hablaba de sobreprecios en la compra de aviones Foker y recolectores de basura. La Corte de Justicia manejada por la ID, lanzó una bomba: la prisión preventiva en contra de Joffre Torbay, el Secretario de la Administración de LFC, quien huyó del país.

Frank Vargas Pazzos hizo padrino de su hijo Espartaco a Febres Cordero. Luego los dos fueron enemigos irreconciliables. Vargas denunció sobreprecios en la compra de los aviones Foker adquiridos para Tame.

A la ID le sirvió esta cortina de humo para cubrir su pacto con el FRA de Fabián Alarcón. «La justicia está politizada» acusaba el socialcristianismo y Torbay una vez que el juicio prescribió, regreso de Miami donde se había refugiado. La puja política no dejó que el país sepa la verdad. El caso quedó en la impunidad.

CASO FONDOS RESERVADOS: PERDÓN Y OLVIDO

En los años noventa, Alberto Dahik, vicepresidente de Sixto Durán Ballén, fue acusado de mal uso de Fondos Reservados y tuvo que huir a Costa Rica perseguido por el entonces «dueño del país», LFC. El monto de la corrupción que se le imputaba no llegaba ni a medio millón de dólares, valor irrisorio comparado con el despilfarro que veríamos en el siglo XXI.

Dahik tuvo el error -o la valentía- de enfrentar al dueño del país. Eso le valió que LFC destape el alegre dispendio de los fondos reservados y le obligue a huir a Costa Rica.

Rafael Correa le dio una «manito» de perdón y olvido a Dahik, quien regresó y hoy vive, trabaja y opina con total libertad. La justicia correísta fue obediente y diligente. ¿Otra vez impunidad?

CASO BUCARAM: SEIS MESES FUE SUFICIENTE:

Apenas seis meses le duró el poder en Carondelet al «loco que ama». Acusaciones como la «mochila escolar», sus desates de irrespeto a la majestad del poder y una corrupción que empezaba a evidenciarse en todos los espacios de poder, marcaron el fin del bucaramato.

Bucaram huyó a Panamá y estuvo prófugo de la justicia por veinte años. Regresó por magia política y todo quedó en la impunidad.

Bucaram se autoexilió en Panamá y luego de múltiples anuncios de regreso, vino en 2017. Las acusaciones quedaron en la impunidad. Bucaram dió la vuelta la tortilla y demandó al Estado por $ 500 millones de dólares.

CASO MAHUAD. FERIADO Y DOLARIZACIÓN

Yamil Mahuad el presidente que dolarizó la economía y afrontó el feriado bancario cayó en desgracia por recibir millonarios aportes de banqueros.

Mahuad y Aspiazu se abrazan. El banquero fondeó la campaña de Mahuad con alrededor de tres millones de dólares.

Escapando de múltiples acusaciones -una de ellas de peculado-, huyó del país y se ha mantenido por décadas bajo el paraguas protector de la afamada Universidad de Harvard donde es profesor. Su caso quedó en la impunidad, para variar.

CASO LUCIO. LOS MAFIOSOS GOLDBAUM

Si bien fue el único que dió la cara, enfrentó a la justicia y fue a la cárcel a pagar sus culpas, Lucio Gutiérrez se caracterizó por tener círculos de corrupción de la peor calaña, entre los que se encontraban su parentela, compañeros de armas y mafiosos amigos.

Los Goldbaum corrompieron a los capitanes gutierristas Mauricio Galindo y Milton Ordóñez y se hicieron de jugosos contratos.

Es el caso de los hermanos David y Roberto Goldbaum quienes corrompieron a dos capitanes titulares de Pacifictel y del Fondo de Solidaridad para llevarse millones en amañados contratos de seguros. Lucio y Gilmar protegieron públicamente a este par de corruptos quienes se mantienen en flagrante estado de impunidad.

Los Goldbaum continuaron con sus prácticas y negocios inmorales en los siguientes gobiernos. En el actual son responsables del aseguramiento del edificio de la Contraloría, quemado en octubre del año pasado.

CASO CORREA: CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD SIGLO XXI

Rafael Correa arribó a la política como la gran esperanza del nuevo siglo. Fue apoyado por la mayoría de estamentos sociales, políticos, universidades, movimientos sociales, por la prensa y hay quienes afirman que hasta por las FARC. Si todo este potencial con el que arrancó lo hubiera canalizado en forma positiva para cambiar el país hoy seríamos una gran potencia latinoamericana.

Correa dilapidó la última bonanza petrolera cuando los precios del barril de petróleo superaron los 100 dólares. Más aún, permitió la intermediación petrolera perjudicando al país en 4 dólares por barril. Hipotecó nuestro petróleo a la China hasta el 2024 vía deuda con intereses al doble del porcentaje que prestan las multilaterales.

Lastimosamente su historial de corrupción es tan largo como la materia prima de su defensa que reposa entre su nariz y quijada. Durante la década que gobernó tuvo fiscales, asambleístas, contralor y procuradores sumisos, lacayos que dejaron un enjambre de casos de corrupción en la impunidad.

CASO MORENO: CAMBIO PARA NO CAMBIAR NADA

Lenin Moreno fue el ungido por Correa para suceder al mismo Correa. Ha gobernado con un alto caudal de funcionarios de alto y medio nivel infiltrados, obsecuentes a Correa, por lo que muchos consideran al actual gobierno como una extensión solapada del correato y que hay «tongo» de por medio.

Tongo! se escucha por todo lado. Correa ungió a Moreno. ¿Moreno le cubre a Correa? ¿Favor con favor se paga?

En este gobierno las Cortes de Justicia, la Fiscalía, la Asamblea, están parcialmente divididas entre correísmo, morenismo y los cogobernantes de siempre: el PSC. Esto ha permitido que los casos de corrupción de Correa estén parcialmente andando. Unos vigentes y otros en plena impunidad.

¿PORQUÉ TANTA IMPUNIDAD?

Existen varias razones por las que la impunidad impera en Ecuador.

  • La primera, por nuestra débil institucionalidad y falta de principios, educación y cultura democráticas.
  • La gente vota y elige mandatarios con criterios primarios como «es guapo», «habla bonito» en lugar de… «es preparado», «es honesto».
  • Por falta de empoderamiento ciudadano. No entendemos aún que como mandantes podemos imponer altas exigencias que los mandatarios deban cumplir.
  • Porque nos falta capacidad de crítica, protesta y participación. Por eso los políticos hacen de las suyas.
  • Porque hemos permitido que delincuentes lleguen al poder y no los hemos sancionado. Así hemos admitido que el poder, el Estado y las instituciones estén tomadas por mafias políticas.
  • De esta forma las Cortes, las Fiscalías, los Asambleístas, los organismos de control son cooptados y no responden a los intereses del país sino del capo, del «padrino » político.

MAFIAS EN LAS ALTAS ESFERAS

Las mafias funcionan alrededor del dinero y no de los principios, al igual que muchos políticos. Los pactos bajo la mesa, el toma y daca, la extorsión, el chantaje, la falta de transparencia, la sumisión u obsecuencia ante el capo, son artimañas peculiares de la mafia.

Un maletín corrompe a funcionarios, compra conciencias de jueces, asambleístas y hasta presidentes. Se compran votos, sentencias, de libertades. La coima en negocios públicos, los sobreprecios en contrataciones son todas prácticas mafiosas que han adoptado la mayoría de nuestros políticos y muchos funcionarios que están allí -igualmente- como cuota de algún político mafioso.

¿Cuál es la salida? Casi imposible visualizar. Solo un líder inteligente, valiente revestido de honestidad, de profundo sentido patriótico, de gran visión de cambio, con un corazón solidario y con una férrea voluntad puede combatir la corrupción y la impunidad.

¿Es mucho pedir?. Si. Aparentemente lo es.

Análisis | Mayo 10 de 2020